8 maneras en que los panameños ven la homosexualidad

El sábado 27 de junio celebramos la diversidad y el orgullo sexual saliendo a marchar por dos de las principales calles de la Ciudad de Panamá. Sin embargo, muchos panameños no están conformes con la manifestación y decidieron expresar sus opiniones retrógradas, arcaicas, y negativas en la sección de comentarios de publicaciones hechas por distintos periódicos de la República.

Según diarios del país, en la actividad se reunieron alrededor de 400 personas para apoyar esta causa tan importante para la comunidad LGBTTI. Entre los participantes estuvo el alcalde de Panamá, José Isabel Blandón, quien tuvo el honor de ser el abanderado de este evento.

La mayoría de los comentarios coinciden en que la homosexualidad es un pecado condenado por Dios, que en Panamá existen temas más importantes a tratar y que la aprobación de una ley que otorgue derechos a los homosexuales destruiría al país, ya que los gays son sinónimo de inmoralidad, enfermedades venéreas y abominación.

Advertencia: muchos de los comentarios sufren de una serie de horrores ortográficos, por favor, mantener la calma.

1. La Biblia castiga a los homosexuales.

Tomar una religión para justificar el odio y la discriminación va totalmente en contra de lo que éstas profesan. Si el amor y la aceptación son la base del catolicismo, la religión oficial de Panamá, ¿por qué juzgar a las personas sobre palabras escritas hace 2000 años? Los tiempos cambian, las interpretaciones de las escrituras también.

En la Biblia no hay ningún pasaje que específica y expresamente hable de la homosexualidad como la conocemos hoy en día como una forma de pecado (la palabra "homosexual" apareció por primera vez a finales del siglo XIX).

2. La homosexualidad corrompe a los niños.

Ser gay no afecta a nadie de ninguna manera, y mucho menos a los niños. Estudios científicos han comprobado que la homosexualidad no tiene nada que ver con la crianza ni con la relación con personas del sexo opuesto u homosexuales. La orientación sexual está con nosotros desde que nacemos.

3. Los derechos que apoyan la diversidad sexual es un tema de poca relevancia para el país y que no debe ser siquiera considerado.

Si bien en estos momentos el matrimonio entre personas del mismo sexo y la comunidad LGBTTI son dos de los temas más comentados por la población mundial, eso no significa que nos olvidamos de los demás problemas y luchas de la sociedad. Tal vez para aquellos que saben por lo que la comunidad tiene que pasar, este es un tema de poca importancia. Sin embargo, para los gays, como minoría en Panamá y en el mundo, ser respetados por quienes son es una las principales peticiones para comenzar a caminar por las vías de la igualdad de absolutamente todas las personas.

4. La familia y la moral van a salir totalmente afectadas si se aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo en Panamá.

La familia es un concepto que con el pasar del tiempo ha ido evolucionando. Hoy en día, aunque el modelo familiar ideal siempre ha sido el de un hombre, una mujer y sus hijos, existen otros tipos de familia igual de eficientes y "normales" que el anterior. Hay 18 países en el mundo que han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, entre los cuales se encuentran Suecia, Reino Unido y, recientemente, Estados Unidos. Todos estos, considerados como naciones desarrolladas y líderes en asuntos relacionados con la calidad de vida.

La legalización de este modelo de matrimonio no ha afectado en absoluto a los habitantes de estos estados de manera negativa. Al contrario, hoy en día la aceptación de la sexualidad es vista más como un avance social.

5. Como en Estados Unidos es legal, ahora queremos que lo sea aquí también.

El hecho de pedir un reconocimiento en materia de derechos civiles no quiere decir que estemos imitando a otros países. Los derechos de las personas son una condición humana que todos merecemos, sin importar nuestras diferencias.

6. Los gays quieren ser mujeres.

La comunidad no está solo conformada por gays. Por eso, tenemos las siguientes siglas: LGBTTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros e intersexuales). El principio de esta colectividad es la inclusión de todos.

Una persona gay no necesariamente quiere ser mujer. Los hombres gay sienten inclinación sexual por personas de su mismo sexo. Eso no los hace desear ser mujeres.

7. Los homosexuales ya tienen derechos.

Ni los homosexuales ni las personas que integran la comunidad LGBTTI están amparados por derechos establecidos en la Constitución de la República de Panamá. Si bien todos somos seres humanos, hay características que nos hacen ser diferentes unos de los otros y la orientación sexual y la identidad de género son unas de ellas.

En el Artículo 19, que dice: No habrá fueros o privilegios personales ni discriminación por razón de raza, nacimiento, clase social, sexo, religión o ideas políticas, no están contempladas ni la orientación sexual ni la identidad de género. De esta manera se deja por fuera de la legislación a las personas pertenecientes a la comunidad LGBTTI.

8. Ser gay debe ser condenado.

Estos fueron los comentarios que más me impactaron. Es increíble cómo hay personas que, en medio de su ignorancia, discriminación y negación, son capaces de decir este tipo de cosas. Matar, agredir o detener a una persona en razón de su orientación sexual o identidad de género es una violación a la declaración de la Organización de los Estados Americanos (OEA) "Derechos humanos, orientación sexual e identidad de género", del 2008.

Aunque Panamá no acate muchos de los derechos humanos establecidos por las diferentes ONGs del mundo que protegen a las personas en estas materias, como ciudadanos de una nación libre, debemos ser capaces de aceptar que el mundo está sufriendo una reestructuración social importante para todos.

Está claro que en nuestro país hay mucho trabajo por hacer en cuanto a los derechos de las personas LGBTTI, sin embargo, estoy sumamente feliz de que, en medio de estos pensamientos discriminatorios, hay quienes apoyan esta causa. Es momento de dejar la indiferencia a un lado y de luchar por aquellas situaciones que propician el avance del país, porque a pesar de todo, al final somos personas, sin importar nuestra raza, sexo, clase social, religión, ideas políticas, orientación sexual e identidad de género.