San Felipe, el creciente distrito artístico de Bogotá

 La fachada del Instituto de Visión.

La fachada del Instituto de Visión.

Un barrio de casas antiguas, cerca del monumento a los Héroes en Bogotá, es ahora una de las zonas más cool de la ciudad. Ahí se respira arte a través de las diversas galerías que han abierto sus puertas y que llenan de una vibra diferente a este sector que, a diferencia del mercado artístico, experimenta un crecimiento comercial sosegado.

Cuando me enteré de la existencia del Bogotá Art District (BAD), el sitio se convirtió en uno de los primeros ítems en mi lista de lugares por conocer en mi último viaje a la capital colombiana. Me recordó un poco a la mutación que ha sufrido nuestro Casco Antiguo de Panamá en estos últimos años, no solo por compartir el mismo nombre sino también por convertirse en un proyecto de desarrollo tanto económico como social.

Este nuevo distrito artístico es un proyecto que nació hace algunos años, a comienzos de 2010, y que ha crecido a pasos agigantados. Está estratégicamente ubicado en el barrio de San Felipe, una esquina de la localidad de Barrios Unidos, que llamó la atención de artistas por los bajos precios y el alto potencial de desarrollo.

 Galería Beta.

Galería Beta.

San Felipe está lleno de fachadas sobrias, postes repletos de cables de teléfono y electricidad, modestas casas de dos pisos y veredas que aún cuentan la historia de la vieja Bogotá. No hay rastro visible del gran desarrollo que se experimenta en zonas comerciales concurridas como Quinta Camacho o la calle 82, que se encuentran a tan solo unos minutos de este lugar. Las calles que conforman el sector se mantienen presuntamente intactas en el tiempo.

Pero la historia detrás de estas las viviendas cercadas ahora es otra. Nuevos vecinos han llegado al lugar.

Lo que solía ser un vecindario de familias, ferreterías y talleres de mecánica, en la actualidad se encuentra inundado por artistas, galerías y talleres de pintura. San Felipe se ha transformado en el epicentro del arte contemporáneo de Bogotá y entre sus casas remodeladas se exponen las piezas más interesantes de esta corriente colombiana.

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El proyecto, que comenzó con la llegada de unos cuantos artistas y un par de galerías al sitio, cuenta ahora con 14 espacios en donde los amantes del arte pueden ver el trabajo de autores tanto locales como internacionales. Se trata de una importante modificación cultural para un sector vulnerable a la inseguridad, pero con grandes posibilidades de cambio.

Alejandro Castaño, un arquitecto y coleccionista con una casa en San Felipe, fue el principal impulsor de la creación del BAD. Al regar la voz entre sus amigos y algunos galeristas, el proyectó comenzó su marcha y varios negocios de la industria artística se trasladaron a este sector.

Así llegaron la galería 12:00, Flora Ars + Natura y artistas que compraron propiedades entre las calles sucias y con escombros del barrio que había quedado en el olvido.

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La primera parada en el barrio fue el Instituto de Visión, “un espacio de de investigación, experimentación e intercambio entre artistas locales e internacionales, mercados y agentes culturales”, según su página web.

Eran alrededor de las 10:00 de la mañana de un viernes. Estaba frente a una puerta blanca en medio de una pared de color menta. No había palabras que identificaran el lugar, solo un logo conformado por dos puntos dentro de dos paréntesis. Unos segundos después de tocar el timbre, una joven abrió la puerta para dar la bienvenida al Instituto de Visión.

El espacio era pequeño, pero sus paredes se encuentran llenas de arte. Había alrededor de 20 piezas en exposición. No me tomó mucho recorrer el lugar, pero me encontraba maravillado por estar finalmente en uno de los puntos del gran proyecto del BAD.

30 minutos después de estar adentro, el timbre sonó de nuevo. La misma joven que me abrió la puerta corrió para darle la bienvenida a la nueva acompañante, que entró directamente a la oficina de la pequeña galería. Se trataba de Beatriz López, una de las directoras artísticas del sitio.

En medio de una charla breve que tuvimos, López me contó sobre el desarrollo de San Felipe y lo que significaba para la comunidad. Ahora los niños que asistían a las escuelas del sector podían familiarizarse con el arte sin tener que salir de su propio barrio.

 Galería Sketch.

Galería Sketch.

Y si los niños tienen la oportunidad de conocer los espacios de arte del sector, los habitantes del barrio también la tienen. Varias veces al año se realiza la Noche de San Felipe, un evento que invita a los vecinos a conocer las galerías. De 7:00 p.m. a 10:00 p.m. todos los espacios artísticos abren sus puertas para que todos vayan a ver las obras exhibidas en sus salas.

Esta es una de las diversas iniciativas que realizan las galerías para acercarse a la comunidad, que a veces puede encontrarse alejada en medio de tantos cambios. Si bien ahora San Felipe es visitado por la élite de la ciudad, es habitado principalmente por quienes han estado ahí por décadas. Por esta razón es natural que los nuevos negocios que llegaron al lugar hace siete años, incluyan tanto a aquellos que viven a su alrededor.

El Bogota Art District es un proyecto que ha logrado transformar la realidad de un barrio que había quedado en el abandono, pero todos los cambios deben ocurrir con prudencia. La alta atención que ha recibido este sector por artistas y personas que ven el gran potencial de esta pequeña región ha aumentado considerablemente el precio de las propiedades.

Es incierto el rumbo que vaya a tomar el factor de los inmuebles en el barrio, pero lo que sí es seguro es que a través del arte se pueden transformar vidas y ciudades. El distrito artístico de Bogotá toma con tiempo cada vez más fuerza y se convierte en uno de los principales atractivos de los apasionados por el arte contemporáneo que llegan a visitar la ciudad.

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